Los humanos tienen sentimientos muy raros

Queridos amigos, estoy cansada pero feliz. Llevo varios días buscando un hogar y por fin lo he encontrado. Vivo en un cómodo piso compartido por una humana y una perra. Ahoy creo que se hace llamar, aunque creo su verdadero nombre es Chips. El de la perra digo porque la humana me ha pedido no revelar su nombre.

La humana es muy maja aunque está como una cabra. A veces le he pillado bailando con los cascos como si se creyera una bailarina profesional. Esta mañana hemos salido a correr, según ella me ha dicho que ayuda a ponerse en forma. Aunque yo no lo necesito, estoy muy buena porque soy una galleta muy sexy.

Mi habitación es exterior y hace mucho calor. Tengo una cama, un armario, una mesa, una silla y una terraza. Cualquier cosa supera con creces mi particular camping de debajo del puente. Al menos ya no corro el riesgo de morir aplastada por los humanos.

Anoche fue la primera vez que dormí en el piso. No me esperaba para nada lo que mis compañeras me habían preparado: ¡una fiesta sorpresa! Me quedé alucinando la verdad. No sé por qué lo hicieron, ni siquiera conocen cómo soy realmente. Igual les caigo mal a la larga.

Os cuento, habían decorado toda la casa con globos y con una pancarta enorme en el que ponía ‘bienvenida’. Y hasta prepararon una cena especial para mí.

Tras hartarnos de comer , porque no lo puedo llamar de otra forma, vimos una película.

No me acuerdo del nombre en sí porque tengo mala memoria para recordar nombres. Creo que era algo de Jolina Black. Una historia de una humana que se enamora de la muerte que resulta ser un chico rubio de ojos azules.

He de decir que me gustó la película pero me percaté que la humana empezó a llorar silenciosamente cuando en una escena el viejo le decía a su hija lo siguiente (he de reconocer que he tenido que buscar el diálogo completo en Internet para poder compartirlo con vosotros de forma íntegra):

“Hija, me gustaría poder contarte que tu vida será como la de Elsa y Ana cuando crezcas. Pero cuando lo hagas, te darás cuenta de que no es así.

La vida no es como te lo hacen creer en el colegio. Vas a aprender a sufrir con cada golpe, a enfrentarte a las adversidades como una auténtica leona y a ser mejor persona cada día.

Conocerás a mucha gente a lo largo de tu vida, puede que te enamores de alguna de esas personas. Puede que os améis tanto como yo lo hago con tu madre. Pero si no es el caso, aprenderás a lidiar con la pérdida de ese ser humano hasta que logres convertirlo en un recuerdo. Como tú me dijiste, no entiendes cómo puede pasar eso. Yo tampoco, pero deberás aceptar que hay hechos de los que no podrás hallar la respuesta a lo largo de tu vida.

Yo te prometo que pase lo que pase nunca te voy a dejar sola. Cuando logres entender que los seres humanos no vivimos si no sobrevivimos, podrás encontrar tu camino a la felicidad.”

Cuando tenga confianza con la humana le preguntaré por qué se echó a llorar. No entendí qué fue lo que le emocionó tanto. He de reconocer que no entiendo muy bien cómo funcionan los sentimientos humanos.

Mañana será otro día.

Buenas noches amigos, me voy a meditar para irme a dormir. Tengo que madrugar, he de buscar trabajo. Soy una galleta que quiere vivir bien en Madrid.

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