La familia

¡Hola, colegas!

Esta mañana os he comentado que he pasado por el taller mecánico porque tenía que arreglar varias partes de mi cuerpo seco. Perdonadme de nuevo, pero es que, de verdad, necesitaba parar y arreglar unas cuantas partes de mí porque si continuaba de esa forma… iba a ser el final de mi existencia de galleta. Si alguna vez vuelvo a tomarme un descanso tan largo, os prometo que os avisaré que estoy tomándome esos días 😀

Antes de contaros qué es lo que ocurre entre mis diminutas virutas de trigo, quiero decir que lo que os voy a contar es mi experiencia, y que puede que vosotros no viváis una situación similar a la mía. Si desgraciadamente os ocurre lo mismo, os mando todas mis fuerzas internas y externas. Si no es el caso, sentiros agradecidos enormemente porque no sabéis la suerte que tenéis.

Varios de vosotros os preguntaréis, ¿a qué te refieres, María? ¿de qué hablas hoy? Se trata de una cuestión muy sencilla y común entre todos los seres vivos del planeta. Hablo de la familia, de lo que representa en sí y de cómo actúa ésta.

Quiero deciros que si vuestra familia de sangre es aquella que os permite cometer vuestros errores propios, que os permite levantaros cuando os equivocáis sin agachar la cabeza, que os permite saber quiénes sois en realidad, que os alienta a que persigáis vuestros sueños, que os anima a esforzaros cada día un poquito más, que os permite saber que estará ahí para lo bueno y para lo malo, y en definitiva, que os permita que os queráis tal cómo sois y no castigaros por vuestras actuaciones… Esas personas son vuestra familia.

Al menos es lo que yo considero una familia, colegas. Me quita mucho la paz este tema porque no estoy viviendo una situación cómoda.

Si os paráis un segundo a pensar si vuestra familia de sangre es aquella que hace todo lo que acabo de describir en el párrafo anterior, estáis de suerte colegas. Si no, no os torturéis a vosotros mismos porque no conduce a nada. Sé que no es una situación fácil, os hablo desde la propia experiencia, pero hay que intentarlo, colegas. Por el bien común de las galletas y por vuestro bien en particular.

Cada vez pienso que si no soy yo quien luche para que mis sueños se hagan realidad, quien saque las castañas de la hoguera que lleva mi nombre…nadie va a hacer lo que se supone que es mi trabajo. Son momentos duros en los que reconozco querer tirar, a veces, la toalla, pero no lo hago porque sé que tengo el cariño de mi familia y vuestro más sincero apoyo.

Si estáis viviendo una situación similar o conocéis a alguien a quién le ocurra algo similar, no dude en ponerse en contacto conmigo. Estaré encantada de tener una amiga de batallas 🙂

Hasta luego, colegas. Mañana es un buen día para no llorar por las esquinas.

 

 

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One thought on “La familia

  1. Galleta Viajera, por lo visto tu viaje no solo es físico, sino también un viaje al interior de tu ser… Saludos y mucho exito

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